La tercera etapa es un regalo al esfuerzo de las dos anteriores. Se trata de un recorrido en constante bajada hasta la población de Albentosa. Por este motivo, decidimos alargarla un poquito hasta la estación abandonada de Mora de Rubielos.
Aparcamos el coche junto al Restaurante Gastro Bar La Fondica, justo donde dejamos la vía verde en la etapa anterior. Descargamos las bicis y nos ponemos a pedalear. Tras llanear unos dos kilómetros, comenzaremos un agradable descenso hasta Sarrión, a unos 15 km.

El entorno de este tramo de la vía verde es fantástico, largas rectas rodeados de pinos y campos de cultivo de la famosa trufa negra de Teruel, únicamente hay que estar atentos a los cruces de caminos, no vaya a ser que nos aparezca algún vehículo agrícola. Llegamos a Sarrión en un suspiro, casi sin haber podido despertar nuestras piernas.
De Sarrión hasta Albentosa, disfrutaremos de uno de los tramos más bellos de la Vía Verde, ya que atravesaremos un túnel bastante largo, con iluminación automática, para aparecer frente al hermoso pueblo de Albentosa y su viaducto.
Pasado Albentosa, decidimos no parar y continuar unos 3 kilómetros hasta la antigua estación de Mora de Rubielos, un lugar perfecto para almorzar y comentar lo vivido antes de volver sobre nuestros pasos hasta Albentosa, final de nuestra aventura familiar.







